Salmo 91: texto completo, significado y cómo rezarlo
El Salmo 91 es uno de los textos de la Biblia más rezados en momentos de miedo, enfermedad o peligro. Empieza con una imagen muy serena, la de alguien que «habita al abrigo del Altísimo» y descansa a su sombra, y termina con Dios mismo hablando y prometiendo: «con él estaré yo en la angustia».
No tiene título en la Biblia hebrea y no sabemos quién lo escribió; la tradición judía lo atribuyó a Moisés, porque sigue al Salmo 90, que lleva su nombre. Lo que sí sabemos es cómo se ha usado: la Iglesia lo reza en Completas, la oración de la noche, y muchas familias lo leen cuando alguien sale de viaje o está enfermo. Debajo tienes el texto completo en la Reina-Valera 1909 y una explicación por partes.
El Salmo 91 completo
«El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.»
Quien confía en Dios está a salvo (versículos 1-4)
«El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.»
El salmo usa cuatro nombres de Dios en dos versículos: Altísimo, Omnipotente, Jehová y «mi Dios». El que confía no vive a la intemperie: vive a la sombra de Dios, como en una casa.
«Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.»
Dos imágenes de protección muy distintas: la del ave que cubre a sus crías con las alas, que es tierna, y la del escudo y la adarga, que es militar. Jesús usó la primera al llorar sobre Jerusalén (Mateo 23:37).
No temerás (versículos 5-8)
«No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.»
Los peligros se reparten por el día y la noche: el espanto nocturno, la flecha de día, la peste en la oscuridad y la mortandad a mediodía. Es una forma de decir que no hay hora en que Dios deje de proteger.
«Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.»
Una imagen de batalla en la que caen muchos alrededor. Hay que leerla como poesía de confianza, no como garantía de que a un creyente nunca le pasará nada malo.
Los ángeles que guardan (versículos 9-13)
«Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.»
El salmo vuelve a la imagen del principio: quien hace de Dios su «habitación», su casa, no queda expuesto a la plaga.
«Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.»
Los versículos de los ángeles custodios, muy queridos en la devoción popular. Son también los que el diablo citó a Jesús en el desierto (lo explicamos más abajo).
«Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.»
El león y la serpiente representan los peligros más temidos de la época. Pisarlos es una imagen de victoria completa sobre el mal.
Dios responde (versículos 14-16)
«Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.»
Al final cambia la voz y habla Dios. Hace ocho promesas seguidas: librar, poner en alto, responder, estar en la angustia, librar, glorificar, saciar de larga vida y mostrar su salvación. Fíjate en que no promete evitar la angustia, sino estar presente en ella.
Cuando el diablo citó el Salmo 91
En las tentaciones del desierto, el diablo lleva a Jesús al punto más alto del templo y le propone tirarse, citando los versículos 11 y 12. Jesús responde con otra frase de la Escritura.
«Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.»
La escena enseña a leer bien este salmo: no es una fórmula mágica para obligar a Dios a protegernos cuando nos ponemos en peligro a propósito, sino la oración de quien confía en él en medio de los peligros que la vida trae.
Oración inspirada en el Salmo 91
Señor, tú eres mi refugio y mi castillo; en ti confío. Cúbreme con tus alas cuando tenga miedo, de día y de noche. Manda a tus ángeles a cuidar a los que quiero en todos sus caminos. Y cuando llegue la angustia, cumple tu promesa: quédate conmigo en ella. Amén.
Oración escrita por Creyente Digital a partir del texto del salmo.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve el Salmo 91?
Es una oración de confianza en la protección de Dios. Se reza en momentos de miedo, enfermedad, viaje o peligro, y la Iglesia lo usa en la oración de la noche. No es un amuleto: su fuerza está en la confianza que expresa.
¿Por qué en algunas Biblias es el Salmo 90?
Porque la Biblia griega (la Septuaginta) y la Vulgata latina numeran los salmos de otra forma desde el 10 hasta el 147. El mismo texto es el 91 en la numeración hebrea, que siguen la Reina-Valera y la mayoría de las Biblias actuales, y el 90 en la griega.
¿Quién escribió el Salmo 91?
No se sabe. No lleva título en el texto hebreo. La tradición judía lo atribuyó a Moisés, igual que el Salmo 90, y la versión griega lo atribuye a David.
¿Cuándo rezar el Salmo 91?
Antes de dormir, en Completas; al empezar un viaje; cuando alguien está enfermo; o en cualquier momento de miedo. Tienes una oración completa para la noche en nuestra página de oración de la noche.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, de dominio público, con la ortografía de los acentos actualizada. Las explicaciones son de Creyente Digital.