Versículos sobre la identidad en Cristo
Muchas personas viven definiéndose por lo que hacen, por lo que tienen o por lo que otros opinan de ellas. El Nuevo Testamento propone otra base para la identidad: lo que Dios dice de nosotros. Pablo usa más de ciento sesenta veces expresiones como «en Cristo» o «en él», y casi siempre para describir quién es el creyente: amado, perdonado, adoptado, nueva criatura.
Estos versículos sirven para quien lucha con la autoestima o la culpa, y también para un estudio bíblico o un grupo de jóvenes. Los hemos agrupado en seis afirmaciones que la Biblia hace sobre quien está en Cristo.
Soy hijo de Dios
«Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre:»
Ser hijo de Dios no es algo que se gane: se recibe al creer en Jesús. Es un «derecho» que Dios da.
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él.»
Juan se asombra: «mirad cuál amor». Que Dios nos llame hijos es lo primero que define al cristiano.
«Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.»
La adopción era una institución muy seria en el derecho romano: el hijo adoptado recibía el nombre y la herencia del padre. Pablo la usa para decir que somos herederos con Cristo.
Soy amado y elegido
«Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo a sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,»
Dios nos eligió «antes de la fundación del mundo». Nuestra existencia no es un accidente.
«Y ahora, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.»
Dios dice a su pueblo «te puse nombre, mío eres tú». Poner nombre es un gesto de cariño y de pertenencia.
«Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.»
Jesús no nos llama siervos, sino amigos, porque comparte con nosotros lo que ha oído del Padre.
Soy perdonado
«Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu.»
Una de las frases más liberadoras de la Biblia: no hay condenación para los que están en Cristo. La culpa ya no tiene la última palabra.
«Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.»
El gran intercambio: Cristo cargó con nuestro pecado para que nosotros recibiéramos su justicia.
Soy una nueva criatura
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»
Lo viejo ha pasado. La identidad en Cristo no es una versión mejorada del pasado, sino algo nuevo.
«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí.»
Pablo dice que ya no vive él, sino Cristo en él. Y añade algo muy personal: «el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí».
«Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.»
Nuestra verdadera vida está «escondida con Cristo en Dios»: a salvo, aunque todavía no se vea del todo.
Tengo un propósito
«Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.»
Somos «hechura» de Dios; la palabra griega es poiema, de la que viene «poema». Dios ha preparado buenas obras para que las vivamos.
«Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable:»
Pedro aplica a los cristianos los títulos que Dios dio a Israel en el Sinaí: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa. Y les da una misión: anunciar a quien los sacó de la oscuridad.
«Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.»
Jesús no dice «sed sal y luz», sino «sois». La identidad viene antes que la tarea.
Pertenezco a la familia de Dios
«Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;»
Ya no somos extranjeros, sino ciudadanos y miembros de la casa de Dios. La identidad cristiana se vive en comunidad.
«Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;»
Filipos era una colonia romana y sus habitantes presumían de su ciudadanía. Pablo les recuerda que su ciudadanía definitiva está en el cielo.
«Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.»
En medio de las dificultades, somos «más que vencedores», no por nuestra fuerza, sino por medio de aquel que nos amó.
Una oración para terminar
Padre, a veces me defino por mis errores, por lo que otros piensan de mí o por lo que no consigo. Recuérdame quién soy para ti: tu hijo, amado, perdonado y llamado. Que mi seguridad no dependa de lo que tengo o hago, sino de estar en Cristo. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa estar «en Cristo»?
Es la expresión favorita de Pablo para describir la unión del creyente con Jesús por la fe y el bautismo. Estar en Cristo significa compartir su vida: su relación con el Padre, su victoria sobre el pecado y la muerte, y su misión.
¿Qué versículo dice que soy hijo de Dios?
Juan 1:12 («a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios»), 1 Juan 3:1 y Romanos 8:16.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, de dominio público, con la ortografía de los acentos actualizada. Las explicaciones son de Creyente Digital.