Versículos bíblicos sobre liderazgo
Lo más llamativo de lo que dice la Biblia sobre el liderazgo es que da la vuelta a la idea habitual. Jesús lo resumió en una frase: «el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor». En la Escritura, quien guía a otros no está por encima de ellos, sino a su servicio, y tiene que rendir cuentas a Dios de cómo lo hace.
Estos versículos sirven para pastores y líderes de iglesia, pero también para padres, maestros, jefes o cualquiera que tenga a otras personas a su cargo.
Liderar es servir
«Mas Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.»
Jesús responde a Santiago y Juan, que le habían pedido sentarse a su derecha y a su izquierda. Contrapone el poder de los gobernantes de su tiempo con el de sus discípulos, y se pone a sí mismo como ejemplo.
«Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.»
Jesús lava los pies a sus discípulos, un trabajo propio de esclavos, la noche antes de morir. Después les dice que hagan lo mismo entre ellos.
«Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos a los otros: No mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual también a lo de los otros.»
Pablo pide no actuar por rivalidad ni por vanagloria y fijarse en los intereses de los demás. Es lo contrario del liderazgo que busca destacar.
Cuidar a las personas a tu cargo
«Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey.»
Pedro, que había sido pastor de la primera Iglesia, pide a los responsables de las comunidades que cuiden de ellas de buena gana, sin interés económico y sin ser autoritarios: guiar con el ejemplo.
«Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás a éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.»
Jetro, el suegro de Moisés, le aconseja repartir la carga y elegir colaboradores capaces, honrados y que no busquen enriquecerse. Es el primer consejo de delegación de la Biblia.
«El Dios de Israel ha dicho, hablóme el Fuerte de Israel: El señoreador de los hombres será justo, señoreador en temor de Dios. Será como la luz de la mañana cuando sale el sol, de la mañana sin nubes; cuando la hierba de la tierra brota por medio del resplandor después de la lluvia.»
Las últimas palabras de David: quien gobierna con justicia y temor de Dios es como la luz de una mañana sin nubes para su pueblo.
«Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: mas cuando domina el impío, el pueblo gime.»
La forma de liderar se nota en la gente: con líderes justos el pueblo se alegra; con líderes injustos, gime.
Carácter antes que cargo
«Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.»
Miqueas resume lo que Dios pide a todos, incluidos los que mandan: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar con humildad.
«Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar;»
La lista de cualidades para un responsable de iglesia empieza por ser «irreprensible». Casi todas son rasgos de carácter, no habilidades.
«¿Has visto hombre solícito en su obra? delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja suerte.»
El trabajo bien hecho abre puertas. La competencia también forma parte de un buen liderazgo.
Sabiduría para decidir
«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.»
Una promesa para cualquier persona con responsabilidades: Dios da sabiduría a quien se la pide, «abundantemente, y no zahiere», sin echar en cara.
«Cuando faltaren las industrias, caerá el pueblo: mas en la multitud de consejeros hay salud.»
Un buen líder no decide solo. La Biblia valora la «multitud de consejeros».
«Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.»
Como el hierro afila al hierro, las personas se afilan unas a otras. Rodearse de quien te diga la verdad mejora a cualquiera.
Una oración para terminar
Señor, me has puesto al frente de otras personas. Dame un corazón de servidor como el de Jesús, sabiduría para decidir y humildad para escuchar. Que no busque mi gloria, sino el bien de los que tengo a mi cargo, y que mi ejemplo les acerque a ti. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué dice Jesús sobre el liderazgo?
Que el que quiera ser grande debe ser servidor de todos, porque él mismo «no vino para ser servido, mas para servir» (Marcos 10:42-45; Mateo 20:26-28). Lo demostró lavando los pies a sus discípulos (Juan 13).
¿Qué líderes de la Biblia son un buen ejemplo?
Moisés, por su humildad y por saber delegar; Nehemías, que reconstruyó las murallas de Jerusalén organizando al pueblo; David, con sus luces y sus sombras; y sobre todo Jesús, modelo de liderazgo como servicio.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, de dominio público, con la ortografía de los acentos actualizada. Las explicaciones son de Creyente Digital.